Obras en papel
Femenino
Técnica mixta sobre papel.
70 x 90 cm
De salón
Técnica mixta sobre papel.
70 x 90 cm
La ceguera
Técnica mixta sobre papel.
70 x 90 cm
Obras en Papel
– Por Maira David
Al momento de realizar la presente exposición, Diego, nacido en Montevideo hace sólo 23 años, vive un proceso de maduración en el estudio de la Comunicación Humana desde diversos aspectos. A nivel académico, prepara actualmente en la UCUDAL su tesis de Licenciatura de Ciencias de la Comunicación, relativa al arte. Por otra parte ha estado ejerciendo en los últimos años la comunicación en el plano laboral, como creativo en VBS Publicidad, donde ha sido padre de varios premios en certámenes ceativos. En tanto novel pintor encara la comunicación desde la faceta artística.
Diego Lev imprime en su vida diaria un sello permanente de una personalidad muy fuerte, a la vez que humilde.
Se inicia hace dos años en el Centro de Expresión Artística (Taller Nelson Ramos). Ingresa gracias al azar guiado por la curiosidad que siempre ha tenido sobre el mundo artístico y a pesar de su tendencia a las letras. Allí descubre una pasión. A los pocos meses accede al Salón de Jóvenes Artistas Phillips y hoy es distinguido por la NCI (Nueva Congregación Israelita) para exponer su primera muestra.
En la actual serie, la superposición de capas de pintura es su sello personal. Si técnica consiste en el encimado de pinceladas que, llegadas a un punto comienzan a sufrir roturas, resquebrajamientos, sobrehumidificaciones. Hay una búsqueda permanente, totalmente desvinculadas de guías.
Su arte es abstracto, no figurativo. Su paleta joven es sumamente enérgica, liberadora de sentimientos y sensaciones más que de conceptos.
Su estilo se carga tanto en bidimensionalidad de la imagen, con la violencia del trazo fuerte que recorre todo el plano, como en la tridimensionalidad que le da a su obra la cantidad de material que emplea. Genera de esa manera verdaderas piezas con volumen, con relieve. A tal punto, que a veces parece que la vista no se bastara a si misma y requiera la participación del tacto para “sentir” de forma más completa un cuadro suyo.
Esta experiencia nos lleva a un lenguaje mucho más universal, multisensorial y nada simbólico, pues es anterior a los códigos y al entendimiento racional. Es el grito, el llanto y la alegría en su más puro estado.
Quien piensa que con un barrido de vista completa la apreciación de sus cuadros, está perdiendo parte de su esencia. Pues la colorimetría posee un valor capital. Nótese que todo lleva a pensar que es apacible su carácter dada la combinación de colores suaves, de una paleta en tonos pastel. Sin embargo al tomarnos unos minutos para sentirla realmente, comprendemos que al yuxtaponer pinceladas hay una descarga en la que toda su agresividad se oculta tras la aparente presencia de esos matices “inofensivos”. Allí finalmente comprendemos por qué su maestre, Nelson Ramos, dice al respecto de Diego Lev que “su paleta es humilde, y el papel y las texturas son los protagonistas”.
Tal vez por que toda esta potencia vital que descarga sobre el lienzo en lugar de sobresaltarnos por medio de la violencia del color o la agresividad de las formas, nos llega tamizada por la modestia de unos tonos amables, cuya discreción escondida se parece mucho al pudor de su carácter.